domingo, 18 de noviembre de 2007

DÍA 3 ---- BALMORAL- DESTILERÍA GLENLIVET - ULLAPOOL - KYLESKU



Ese día no madrugamos tanto y hasta las 8:30 no decidimos levantarnos. Habíamos dormido estupendamente y aunque teníamos las pilas bien cargadas, no quisimos hacer ascos al potente desayuno que nos estaba esperando, que ésta vez sí podíamos catalogar como auténtico scottish breakfast.
No solo nos sirvieron más cantidad que en el Thistle House, sino que además el plato iba acompañado del tradicional Haggis y una especie de morcilla que allí llaman Black Pudding.
Cuando nos dijeron que el Haggis era una tripa de cordero rellena con las entrañas del bicho y copos de avena, pusimos unas caras dignas de un cuadro de Picasso. Sin embargo, una vez que lo probamos nos pareció exquisito y al final no quedó ni rastro de Haggis en nuestros platos. Muy, muy rico. De verdad.

Después de desayunar, pagamos la cuenta, nos despedimos del staff del hotel y lo primero que hicimos fue llenar el depósito del coche y reponer víveres para el camino.
Luego nos dimos otro pequeño paseo por el pueblo, que a diferencia del día anterior, se encontraba lleno de vida y se podía ver a la gente realizando sus compras en las pequeñas tiendas.
Las mismas tiendas que según nos dijeron, a veces visita la mismísma Reina de Inglaterra. Y no es de extrañar puesto que Ballater solo se encuentra a 10 minutos de coche del palacio de Balmoral, lugar donde la Reina pasa sus vacaciones de verano.
No sé yo. Los comercios son toda una muestra de buen gusto, pero.... ¿os imaginais a Isabel de Inglaterra haciendo cola en la carnicería?


Una vez que llegamos a las inmediaciones del palacio de Balmoral, nos acercamos hasta el margen del río Dee, donde pudimos contemplar sus rápidas y cristalinas aguas, que además son totalmente potables. Por lo visto, la familia real es muy aficionada a la pesca y eligió veranear en Balmoral por las númerosas pozas salmoneras de este río.


Después de cruzar un viejo puente de hierro entramos al recinto del Palacio, en cuya entrada alquilaban carritos motorizados para moverte por allí.
Nosotros no nos veíamos ahí subidos, haciendo carreras con los jubilados y arriesgándonos a tener un accidente.
Preferimos ir caminando, atravesando aquellos inquietantes bosques.


Una vez en el recinto, puedes deambular tranquilamente por los jardines de palacio o por el edificio principal. Nadie te dice nada. Solo de vez en cuando encuentras carteles como los que habíamos visto en el Glamis Castle, donde se pide que se respete la intimidad de la familia.


Cuando llegamos a la explanada principal, nos entraron ganas de echar a correr por aquella inmensa alfombra de césped.
Menudo sitio para montar una barbacoa o echar una pachanga de fútbol.


Dentro del palacio, hay habilitada una sala de exposiciones con cuadros y fotos de la familia (apenas ninguna de Lady Di) y algunas cosas curiosillas como los trajes que ha lucido la familia real en eventos importantes. Al igual que la entrada al palacio, también es gratuito y lo único que no está permitido es hacer fotos.
También se pueden visitar las cocheras, donde se encuentran aparcados los coches oficiales y alguna que otra calesa del siglo XIX.












De una de las esquinas de palacio, parte una vereda que conduce hasta un banco junto al río, donde se suele sentar la reina Isabel cuando saca a pasear a sus perros.
No es por desmerecer a nadie, pero mi reina es mucho más guapa.


El granito gris en el que está construido el palacio le da un aspecto señorial muy impactante y su silueta recortada en el horizonte se queda grabada en la retina para siempre. No tiene mal gusto la familia real, no señor.



Sobre las 11 de la mañana abandonabamos el palacio de Balmoral y poníamos rumbo hacia Tomintoul, el pueblo situado a más altitud de toda Gran Bretaña y también puerta de las tierras altas de Escocia, más conocidas como las Highlands, que nos recibían con este arrebatador paisaje.


Como habeis podido apreciar en la foto, la anchura de la carretera daba lo justo para un coche y había que ir muy pendiente de los "passing place"; una especie de ensanchamientos en zonas de baja visibilidad, donde el vehículo que se lo encuentre a su izquierda debe detenerse para dejar pasar al otro.
Creo que aquí se puede ver mejor:


Después de hacer una parada en Tomintoul para echar un pis y tomar un café, nos llamó la atención este panel que indicaba dos direcciones opuestas y en la que podías tomar la que te saliera....


Nos dirigimos hacia la destilería Glenlivet, una de las más reconocidas de Escocia. No se puede marchar uno de ese país sin haber visto al menos una destilería tan importante como ésta.


La entrada y las visitas guiadas son también gratuitas y antes de entrar a lo que es la destilería en sí, se puede merodear por un pequeño museo donde se narra la historia de la misma y exhiben con orgullo sus mejores whiskys.


Al poco rato de estar allí, una chica muy jovencita y simpática llamada Ashley se presentó como nuestra guía y acto seguido nos condujo hacia el interior de la destilería. Eramos un grupo pequeño, de diez personas a lo sumo, de los cuales nosotros éramos los únicos "guiris". Al ponerlo en conocimiento de Ashley, la chavala se esforzó realmente en hablar pausadamente para que pudiéramos entenderla sin problemas.
Primero nos llevaron a una enorme nave en la que había unas enormes cubas de 18.000 litros de capacidad cada una, donde tenía lugar el proceso de fermentación. El intenso olor a malta y cebada lo inundaba todo y es imposible describirlo si no se ha estado allí.
Seguidamente pasamos a la sala de destilado, presidida por dos gigantescos alambiques encargados de destilar el whisky.
Después salimos al exterior y nos señalaron el lugar donde se hallaba el manantial subterráneo de donde procedía el agua que usaban para la fermetación.
Y por último, nos enseñaron
la descomunal bodega donde había innumerables barriles de madera en los que tenía lugar la maduración del whisky. En concreto, había un barril con más de 150 años de antiguedad que según Ashley, no tenía precio.

Para terminar la visita, nos condujeron a una pequeña sala donde tuvimos la oportunidad de degustar tres tipos de whisky Glenlivet de 5, 12 y 18 años respectivamente. Ni que decir tiene que el de 18 años fue el que más nos gustó a todos. Después nos comentó Ashley que entre sus mejores clientes, se encontraba el mismísimo Sean Connery.
Anda que es tonto el amigo.


El whisky estaba excelente, pero tampoco era plan de calentarse. Cualquiera se ponía a conducir medio bolinga por esas carreteras, así que yo solo me mojé ligeramente los labios. Mari Carmen fue la que de verdad disfrutó de la degustación. Estaba especialmente alegre y no solo porque estuviera de vacaciones en Escocia. Eso seguro.


En menos de una hora llegamos a Inverness, nuestro cuartel general durante las dos siguientes jornadas. Lo escogimos por su emplazamiento a orillas del lago Ness y su fama de ciudad hospitalaria.
Ya hablaremos más tarde de Inverness porque solo paramos allí para confirmar la reserva y dejar las maletas en el hotel.
El cuerpo nos pedía más kilómetros. Estábamos ansiosos por recorrer la carretera que iba desde Inverness hasta Kylesku, que según una prestigiosa guía de viajes, es la más bonita de toda Escocia.
No podemos afirmarlo ni desmentirlo porque allí todo es bonito, pero sí debemos admitir que solo nos faltó babear durante aquel fascinante recorrido.
Y es que, paisajes como el del lago Broom con esas montañas al fondo, pueden llegar a nublar los sentidos sin necesidad de haber bebido una sola gota de whisky.


El lugar era tan cautivador, que decidimos montar el picnic junto a las orillas del lago. Ya eran casi las 5 de la tarde y el desayuno había dejado de hacer efecto. En medio de aquel silencio, el rugido de nuestros estómagos era ensordecedor así que fuimos en busca de nuestra mochila de provisiones.
Al abrirla, vimos que se había destapado un frasco con cebollitas en vinagre que habíamos comprado y lo había puesto todo perdido. Media comida echada a perder y el romanticismo del picnic a la mierda.


Después de comer lo más aprovechale, emprendimos de nuevo la marcha hacia Ullapool, una localidad costera de donde parten los ferrys con destino a las Ias Islas Hébridas. Un lugar enclavado en un brazo de mar, en cuyas playas de guijarros, se mezcla el agua dulce del lago Broom con la salada del Atlántico.












Lo primero que notamos al llegar a Ullapool fue una bajada considerable de temperatura, tal vez a causa del fuerte viento que soplaba por allí. Pero eso no impidió que recorriéramos la calle principal donde era curioso ver las casitas blancas y justo enfrente una franja de cesped con innumerables madrigueras de conejos.


Nos resultó realmente chocante ver a los conejos junto al mar con la mirada perdida en el horizonte, mirando quién sabe qué.
Bucólica imagen ¿verdad?


Continuamos paseando por las calles paralelas a la principal, donde pudimos observar que los nombres de las mismas estaban escritos en gaélico, idioma que se sigue utilizando en Escocia, sobre todo en las Highlands.
El gaélico es una lengua muy estética. Las palabras parecían sacadas de un manual de magia, aunque había ciertos apellidos de sus habitantes que invitaban a todo, menos a llamar a la puerta.


También fue interesante ver lo que hay allí colgado en algunos tendederos. Cualquiera se atrevía a negar que estábamos en puerto de mar.


Ahora no recuerdo dónde, pero habíamos escuchado que en Ullapool se podían degustar los mejores "Fish & Chips" de toda Gran Bretaña, que como sabeis es la comida más popular del Reino Unido. Como no habíamos comido lo que se dice muy bien, fuimos a comprobarlo.


No sé si fue por el hambre que teníamos pero nos gustaron mucho. La pena fue no haberlo probado en otro sitio para poder comparar y dar un veredicto sobre si eran los mejores o no.
Al final, no pudimos con todo y las gaviotas fueron las encargadas de devorar las sobras.











A las 7 de la tarde cogimos de nuevo carretera y nos dirigimos hacia Kylesku, otro pueblecito de pescadores situado a 35 millas al norte. Teníamos intención de ir directos, pero la belleza de los paisajes que nos íbamos encontrando no nos daba tregua y nos obligagaba a parar cada dos por tres
.
Era imperdonable no hacerlo.


Es muy difícil describir la sensación de paz y de sosiego que se siente en esos parajes de las Highlands, donde el silencio es el absoluto dueño de todo.
Tal vez esta imagen del Cam Loch sirva para explicarlo.


Nos sentíamos como dos intrusos en medio de aquel desamparado lugar, pequeños, casi diminutos ante la grandeza del entorno. Seguro que en esos momentos, éramos las únicas personas en muchos kilómetros a la redonda.
Como podeis imaginar, ésta foto la hizo la cámara solita.


A lo largo del camino, nos encontramos con escenas tan surrealistas como semáforos portátiles provistos de ruedas para controlar no sabemos qué tráfico, o esta cabina de teléfono en mitad de la nada.


Al final tenían razón los de la guía de viajes. Conducir por la A835 al atardecer, era una auténtica delicia.


Pero el orgasmo total, llegó cuando nos acercamos a las inmediaciones del Ardvreck Castle,
y pudimos ver como los rayos del sol parecían pedir permiso a las nubes para estrellarse contra las aguas del lago que lo circundaba.


Estar allí, en las Highlands, junto a aquel desamparado castillo en ruinas y sintiendo el gélido viento del norte en el rostro, es algo que muy dificilmente podremos olvidar.


Puede que el aspecto del Ardvreck Castle no sea todo lo egregio que uno espera encontrar, pero su situación en ese pequeño istmo entre las dos orillas del lago Assynt, lo convierte en un regalo para la vista.


Todavía alucinados con lo que acababamos de contemplar, continuamos con la ruta hacia Kylesku, solo que ésta vez fue Mari Carmen la que se animó a coger el coche durante unas cuantas millas y vivir en sus propias carnes la experiencia de conducir al lado contrario.







Y no lo hizo nada mal, teniendo en cuenta que a la pobre no hacían más que cruzársele animalitos de toda índole; desde pequeños erizos y conejos, hasta un corzo que se nos quedó mirando fijamente como si no hubiera visto un coche en su vida. Cuando llegamos a su altura, echó a correr despavorido.
Todo lo contrario que esta oveja, que más que una oveja parecía un perro y que seguramente estaba más acostumbrada a la presencia humana.
Así posaba para la foto.


Cuando llegamos a Kylesku eran casi las 8:30 de la tarde y nos encontramos con un pueblo practicamente deshabitado. Más que un pueblo, Kylesku parecía un collage de cabañas de pescadores desperdigadas por las montañas, así que solo bajamos a dar una pequeña vuelta por el puerto, que para variar, también estaba desierto.


Había llegado el momento de dar la vuelta y regresar al hotel antes de que nos pillara noche cerrada. Kylesku fué el punto más septentrional que alcanzamos de todo nuestro viaje a Escocia y aunque el pueblo no es lo que se dice
indispensable para visitar, recomendamos encarecidamente que vayais hasta allí.
Solo por el hecho de recorrer la A835 en coche, merece la pena.


A la hora de regresar a Inverness, decidimos hacerlo por otra ruta. Nos había encantado el paisaje pero tampoco era plan de repetir y por el mismo precio teníamos la opción de ver más cosas, así que tomamos la A838 no sin antes atravesar un buen trecho de carreteras de tercer (o incluso cuarto) orden, de doble sentido y una única dirección, repleta de los famosos "passing place".

Esta vez sí que fuimos casi de un tirón. Las vistas eran bonitas, sobre todo porque esta es la zona de Escocia donde más sensación da de estar en el país de los hobbits con esas suaves colinas de hierba, pero ni por asomo se podían comparar a las de la otra ruta.









Tal vez lo más destacable fue este puente colgante en la bonita localidad de Bonar Bridge.


Llegamos a Inverness casi a las 11 de la noche y con una paliza de coche tremenda. Fue sin duda, el día que más millas recorrimos de todo el viaje.
Allí nos esperaba nuestra acogedora habitación en un bed & breakfast muy coqueto y lleno de encanto llamado Bannerman House.


Después de una ducha reponedora, nos metimos en la cama sin cenar (los fish & chips nos salían por las orejas). Pero antes, tuvimos tiempo de hacer un poco el gilipollas.
Después de aprender que a la famosa falda escocesa se le llama kilt y que cada dibujo de cuadros simboliza a un clan, escogimos la colcha de la cama para representar al clan McRodríguez e inmortalizarlo para siempre con esta lamentable foto:


Entre risas, nos fuimos quedando dormidos. Estábamos agotados y al mismo tiempo impacientes por que amaneciera, ya que nuestro plan del día siguiente fue uno de los motivos que nos hizo ir a Escocia. Supongo que es la atracción principal para mucha gente y uno de los muchos misterios que encierran las Highlands.
Nos esperaba el Lago Ness y su famoso monstruo.

¿Veríamos a Nessie?

11 comentarios:

Pilar dijo...

Genial!!!!!! Sin palabras me he quedado.

Mañana más.

Sicos

lone piper dijo...

Hola, he visto las felicitaciones a vuestro blog dedicado a Escocia.
Yo también opino lo mismo, está muy bien y habeis hecho unas fotos muy chulas, la verdad es que Escocia es alucinante.
Habeis plasmado muy bien los detalles del viaje, seguro que a mas de uno le sirve de ayuda cuando preparen un viaje por ese maravilloso país.
Yo también hice un diario de viaje por Escocia, a modo de ayuda para aportar ideas y experiencias, para la gente que le pueda surgir alguna duda a la hora de preparar un viaje a Escocia,os dejo la dirección www.alba-scotland.co.uk
De nuevo, enhorabuena por vuestro bolg escocés!!!
Un saludo
Ramón

Julito dijo...

Muchísimas gracias a los dos.

Trabajé muy duro para que este diario fuera del agrado de los visitantes y me alegra saber que lo estoy consiguiendo.

Siempre es un placer.

info dijo...

Hola Julio. He visto vuestro viaje a Escocia y me ha encantado. Quería hablar contigo sobre ello y te agradecería me dejaras tu email personal para ello. Gracias. El mío es info@letraaletra.com . Muchas gracias. Orosio.

Mari Carmen dijo...

Julito, el viaje una pasada nos has guiado muy bien...no nos a quedado nada por ver, las fotos muy bonitas, pero una pregunta¿que hicisteis con los escoceses?¿donde los metisteis? o os dejaron solos para que disfrutarais de todas sus cosas
porque hijo de no ser por las vacas, conejos, gaviotas y la oveja esa, pareceria una ciudad fantasma, que miedo los cementerios , pero a la vez que curiosos.Oye la falda escocesa te queda de miedo, mejor que a Carlitos jeje
que me alegro de que lo pasarais tan,tan bien
Un saludo para ti y un besazo para tu chica

Fauve, la petite sauvage dijo...

¡Jorl! Quiero domingos a diarios (bueno, ya puestos a pedir, sábados, que me gustan más) y que tengan cincuenta horas; esto me lo tengo que leer yo de pé a pá... ¡A ver si lo logramos! ¡Qué envidia me dáis!
Besitos viajeros.

henar dijo...

hola Julio y Mari Carmen. Estamos pensando en ir a Edimburgo en Agosto, y vuestra historia y vuestro recorrido nos ha encantado, y estamos planteando como hacer estas mini vacaciones que tenemos ( en principio solo en Edimburgo y a partir de ahi desplazarnos durmiendo siempre en Edimburgo) y quisieramos saber si se puede llegar al lago Ness a traves de tren u algún medio de transporte que no sea el coche! Sabeis si existe esa posibilidad?? Y una duda el gps lo llevasteis vosotros o venia con el coche incuido! muchas gracias

Julito dijo...

En primer lugar, muchas gracias.

En cuanto al asunto de los trenes, no os puedo dar una información concreta pero supongo que saldrán varios trenes al día con destino a Inverness y a Fort Augustus. Otro asunto es como llegar desde Inverness al lago Ness, que está a unas 8-10 millas. Veo más factible contratar alguna excursión en autocar en el mismo Edimburgo. En cualquier oficina de turismo (hay muchas) os pueden dar información.
Y respecto al GPS, nosotros llevamos el nuestro con los mapas de Gran Bretaña ya instalados (eso es fundamental), pero en cualquier oficina de alquiler de coches te dan la opción de añadir el GPS.

Si vais a estar muchos días en Edimburgo...¿por qué no alquiláis un coche por un periodo de 3 días y os haceis varias escapadas? Hombre, hay algunos sitios que os van a pillar un poco lejos para luego volver a dormir, como la isla de Skye o Ullapool, pero si que os podéis hacer la ruta de St. Andrews- Castillo de Glamis un día y lago Ness otro.
Ah!! Una recomendación: no os perdáis por nada del mundo la capilla de Rosslyn en las afueras de Edimburgo.

Espero haberos ayudado. No dudéis en escribirme si quereis consultar culaquier otra duda. Estaré encantado.

Un abrazo y buen viaje. Vais a flipar.

henar dijo...

hola de nuevo Julio! creo que voy a tener que entrar bastantes veces y preguntarte muchas cosas!!! Hemos apuntado vuestro recorrido y quizá al final alquilemos el coche, pero aún no lo tenemos claro! tenemos que mirar 1 poco mas pero a lo mejor solo nos da tiempo hacer el mismo recorrido que vosotros hicisteis, hasta lo que seria vuestro día 4, porque nosotros no tenemos más dias... por cierto, que guía usasteis vosotros? tenemos que comprar 1 y por saber si hay alguna que sea buena y contenga bastante información. Bueno, ya te preguntaré mas cositas a medida que vamos planificando! Sé que la siguiente zona que recorristeis es preciosa, o por lo menos a mí me lo pareció por vuestras fotos, pero lo dicho, solo tenemos 6 dias y no queremos perder el vuelo de vuelta aunque no nos importaria! saludos

Josep Fornell dijo...

Hola Julio,

Acabamos de llegar de Escocia siguiendo mas o menos tu recorrido. Una pasada, la verdad. Nos ha encantado.
Grácias por tu guia.
Saludos!

chus.!!! dijo...

Me esta gustando muchísimo vuestra exposición. Estoy deseando de que llegue el día 7 ;)